
Ha llegado la noche a su hora,
no se ha hecho esperar.
La sombra de las farolas
hace cosquillas a los charcos.
Con tres copas de más
y un regusto amargo en la boca,
camino errabundo,sabiendo de sobras
que estoy solo.
Con el paso torpe y la mirada muerta,
envidio al gato (noctámbula criatura)
que acaricia a la luna.
Nos miramos fijamente,
él con suficiencia y orgullo,
yo envidioso y hostil.
Pero... ¿qué te crees, gato?
Lo tienes todo;
y yo...¿qué?
yo también tengo,
tengo el vacío,
... la soledad,
... el miedo,
el hambre de sus besos...
y la certeza
de que solo me queda...
soñar...





