miércoles, 29 de abril de 2009

Vestido de Sol

Dedicado al autor de "Sueños".


Caminaste vestido de sol (con tu
cuerda de arena al cinto), amarrando
universos; gestando mil batallas
y tragándote el mundo con la piel,
mientras oías la música del viento.

La lluvia con sus gotas juguetonas,
resbala en el cristal de tus pupilas,
mientras de amor, te comes las entrañas,
sí, tus propias entrañas de poeta,
hambriento de cadencias "senza tempo".

Has visto las mil caras de este mundo
queriendo ser poema; y esconderte
aquí, en el infinito, donde moran
los ausentes, soñadores insomnes;
supervivientes que comen tus versos.

Adivina, adivinanza (La Magia)


Está escondida en rituales
de seres de un mundo secreto;
dicen que es regalo de dioses...
pero está enredada en tu cuerpo.

Dicen que la tienen los magos
si sacan flores del sombrero,
pero está en el amanecer
y en tu voz; y en tu andar sereno.

Está en el llanto de la tierra
y está en la frontera del cielo.
¿Todavía ignoras de que hablo?
pues ¡hala!, se te acabó el tiempo.

domingo, 26 de abril de 2009

Una Flor (regalo de Antonio)


Este regalo llegó a mi correo en el día de San Jorge, desde el corazón de Antonio dedicado a todos los habitantes del territorio de Argónida.

Un extraño te ofrece una flor.
No sabes qué flor es, pero
se parece a esa que nunca
te atreviste a arrancar de tu jardín.

Flor de la poesía, que el tiempo
no puede marchitar y que conserva
en tu interior su aroma.

miércoles, 15 de abril de 2009

El "pobrehombre"


Ahí va un hombre cabizbajo,
ignorante consentido,
que sabiendo que no sabe,
es conforme a su destino.

lunes, 13 de abril de 2009

Pregunta para Papageno


Pajarero del monarca,
mujeriego y vividor;
cantor de miles de trovas,
danzarín y bebedor.
Y yo que tanto te quiero...
Papageno... ¿me amáis vos?

domingo, 29 de marzo de 2009

Estrella fugaz


No, no hay palabras
con las que pueda describir
la luz de tu mirada,
la canción de tus manos,
el mapa de tu cuerpo;
ese
que esconde secretos ríos
donde quisiera ahogarme,
y ser tragada
y muerta,
y sin poder explicarlo
vivir en ti,
y ser eterna.

No, no hay palabras
con las que pueda contarte
aquello que soñé,
ahogando deseos,
llorando y riendo;
bebiendo
lluvia de tormenta
y acunando soles
apagados y muertos,
pero eran mis soles
y era mi lluvia,
y fui feliz
viviendo sueños.

No, no hay palabras
para exculpar al deseo;
eso que se pide,
al ver pasar
a una estrella fugaz.

viernes, 20 de marzo de 2009

Anteros


No quiero oírte. Cállate amor mío,
no digas que me amas más que a nadie,
ni que bebes los vientos por mis ojos,
ni que te pierdes entre mis caderas.

Limítate a besarme vorazmente,
sin saciarte de mí, sin aburrirte,
sin que te estorbe el tiempo, ni cansarte
de rozar la locura por mis huesos.