La
hoja muerta
sostiene
su belleza.
Es una joya.
Me
disculpé en nombre del servicio y le di sus pases reglamentarios; pero cada
tarde, Diego volvía y a llamar a mi puerta, entraba y se sentaba tranquilamente
y empezaba a hablar. Nos hicimos grandes amigos y yo aprendía de sus palabras,
de sus sonrisas, de sus miradas y de sus silencios.
Una
tarde de mucho trabajo, Diego no llegó. Terminé mi turno y muy inquieta me fui directa
a Oncología y pregunté por él.
Diego… ya no está. Falleció anoche.
Mecánicamente
abandoné el servicio donde mi amigo esperaba las visitas que nunca llegaron. Había
anochecido y las lágrimas apretaban mi alma; más comprendí que en la vida todo
era prestado y salí a buscar la belleza del alba.
Las vacilantes luces de la entrada, me
invitan a entrar y ocupo la mesa más escondida del viejo tabanco. Con una
fingida sonrisa respondo al saludo del mozo y le pido una copa de brandy de
Jerez. Éste regresa altivo con la magia entre sus manos mientras yo controlo la
intención de arrebatársela; necesito algo que caliente mis entrañas y me desprenda
de tus andrajosas promesas; ¿no te das cuenta, (imbécil de mierda) que sin mí
no eres nada?
Azrael
Aún no amaneció, las sombras
se tragaron los colores del mundo.
La soledad acompaña mis pasos
que aplastan pesadillas enredadas
en mi pasado.
Mientras el tiempo se lleva a la noche,
yo sacudo mis miedos con fuerza.
Mil girasoles miran hacia arriba
gozosos con la luz del firmamento
que derrama toda su claridad
para matar a cualquier amenaza
de lo que está
por llegar.
Piet Mondrian fue un pintor vanguardista neerlandés, cofundador con Theo van Doesburg del Neoplasticismo.
En su trayectoria, evolucionó desde el naturalismo y el simbolismo hacia la abstracción.
Desde aquí le rindo un humilde y simbólico tributo con esta ilustración titulada "La Menina de Mondrian" que homenajea su obra " Composition with Red Blue and Yellow".
Se sentía helado como un témpano de hielo,
así que se puso su elegante gabán negro, su suave bufanda de cachemir, y su
ridículo pero simpático sombrero de Rey de la Magia. Perfectamente ataviado empezó
a prepararlo todo; tenía bombones, caramelos, pastelitos y chocolatinas de
todos los sabores.
Al poco rato, oyó como aporreaban la
puerta y al abrir se encontró con una marabunta de críos que vociferaban:
¡Truco o trato! ¡Truco o trato! ¡Truco o trato!
Saludó a sus pequeños súbditos con una
sonrisa perfectamente encajada y con una teatral reverencia les ofreció cuanto había preparado.
Todos marcharon felizmente satisfechos y
se volvió a quedar solo. Entonces abrió una botella de brandy y sirviéndose una
copa, se acomodó en su butaca regocijándose del momento. Se consideraba un
sibarita sin remedio,… le encantaban los placeres de la vida. Aparte de eso,
era un muerto como otro cualquiera, que agradecía enormemente volver un ratito
cada año en esa noche mágica.
Porque
el silencio también es música
y
el vacío en realidad no existe.
Porque
las estrellas muertas siguen brillando
y
la ecuación del amor tiende a infinito…
Por
todo eso y por mucho más
haz
de tu vida un sueño
y
de tus sueños
tu
realidad.
Azrael Adhara