viernes, 10 de octubre de 2008

Desiderata


Ve plácidamente entre el ruido y la prisa, recuerda que la paz puede estar en el silencio. Sin renunciar a ti mismo, esfuérzate por ser amigo de todos (difícil). Di tu verdad, claramente. Escucha a los otros, aunque sean torpes e ignorantes (más difícil todavía); cada uno de ellos tiene también, una vida que contar. Evita a los ruidosos y agresivos (trascripción literal no compartida), porque ellos denigran el espíritu. Si te comparas con los otros puedes convertirte en un hombre vano y amargado; siempre habrá alguien mejor o peor que tú. Alégrate tanto de tus realizaciones como de tus proyectos (aunque algunos nunca dejen de ser sueños). Ama tu trabajo aunque sea humilde; es el tesoro de tu vida (nada más cierto). Sé prudente en los negocios, porque en el mundo abundan las gentes sin escrúpulos (no te fíes casi de nadie). Pero que esta convicción no te impida reconocer la virtud; hay muchas personas que luchan por hermosos ideales, y donde quiera la vida está llena de heroísmo (un héroe verdadero es aquel que es capaz de sacrificar su vida, siendo consciente de que las personas por las que lo hace, nunca lo sabrán). Sé tu mismo. Sobre todo no pretendas disimular tus inclinaciones. No seas cínico en el amor, porque cuando aparecen la aridez y el desencanto en el rostro, se convierte en algo tan perenne como la hierba. Acepta con serenidad el consejo de los años y renuncia sin reservas a los dones de la juventud (volvemos con las dificultades). Fortalece el espíritu, para que no te destruyan inesperadas desgracias; pero no te crees falsos infortunios: muchas veces, el miedo es producto de la soledad. Sin olvidar una justa disciplina, sé benigno contigo mismo. No eres más que una criatura en el Universo, no menos que los árboles y las estrellas (maravilloso ¿eh?). Tienes derecho a estar aquí. Y, si no tienes ninguna duda, el mundo se desplegará ante ti. Vive en paz con Dios, no importa como lo imagines (ni como lo llames); sin olvidar tus trabajos y dedicaciones, mantente en paz con tu alma, pese a la ruidosa confusión de la vida. Pese a tus falsedades, penosas luchas y sueños arruinados (¿¿¿???), la Tierra (y la vida también) sigue siendo hermosa. Se cuidadoso y lucha por ser feliz.

Inscripción fechada en 1.693, encontrada en una tumba de la iglesia de San Pablo de Baltimore.

1 comentario:

Juan Jiménez Palops dijo...

Genial querida amiga; sabes: me está resultando gratificante lo que escribes, pues además de aumentar tu autoestima, te produce paz.

Enhorabuena por tu blog, lo poco que escribiste hasta ahora, no tiene desperdicio.
Un beso y... ¡Adelante!