sábado, 31 de octubre de 2009

Oración del vampiro


No puedo vivir sin ti,
si me faltas...
languidezco,
y me acabo
y agonizo.

¡Bendita seas!
vida de mi vida,
fortaleza de mi persona;
tu que recorres
y que inundas todo mi ser,
¡Bendita seas!.

Te necesito a ti,
la cálida, la preciosa,
la que en perfecta proporción
me otorga
la vida.

¡Bendita seas!
alimento de mi cuerpo
y sustento de mi alma,
cálida llama
que inflama mi ser.
¡Bendita seas!

Amén.

¡Feliz Halloween!


Cuando se esconda el Sol, saldremos nosotros, l@s maldit@s.
La noche extenderá sus dominios
y nos ofrecerá el poder de reinar
con aquellos que están al otro lado del tiempo.
¡Feliz Halloween!

sábado, 10 de octubre de 2009

Sabra y Chatila

Era la noche más fría
y más oscura
del año,
y se quebraron los espejos.

El cadáver de la infancia
reventaba al sol;
la cruz
asolaba la tierra,
las luces
no fueron bienvenidas,
y quedó
herida de muerte
la esperanza.


martes, 22 de septiembre de 2009

¡Dame forma!


Hay una tormenta sideral,
mil lunas estallan
en apocalíptica batalla.
No hay aire...
será la falta de atmósfera.

Me ahogo
y
me quemo,
me fundo como blando metal
(dentro del abismo)
en la forja del herrero.

¡Dame forma!

lunes, 14 de septiembre de 2009

Resurrección (Haikus)


Llueve en el campo y
florecen los cerezos,
es primavera.

Vibra la vida,
mientras tiembla el deseo
y resucito.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Sit tibi terra levis

(Pensamientos de un viejo artista habitante del recuerdo)
En el principio,
jugabas con miles de lunas
y bailaste
lujurioso
entre los sueños.
Era solo
la inexperiencia
de la juventud.
Ahora que se acerca la tarde,
llega la oscura y cochina sombra.
Te cubre,
te aplasta
y te hace sentir
ignorado.
Te llamas a ti mismo;
dices tu nombre
una y otra vez,
cambiando
de tono y modulación,
y ni siquiera tú
te escuchas...

Estás al borde del abismo...
¡Salta!

jueves, 3 de septiembre de 2009

Mi nombre

Todos tenemos derecho a un nombre;
y el mío, se torna sagrado cuando
tu boca lo nombra, como música
recién creada, vibrante y viva.

No, no hay mejor sitio que tu boca
para ofrecer cobijo a mi nombre,
cueva repleta de caracolas
que esconde al mar, germen de vida.

Que bien suenan sus sílabas entre
tus labios, si tus ojos me nombran.
Cada vez que lo escucho, acudo
a la llamada. A tu llamada.