jueves, 20 de mayo de 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
Adjetivos calificativos

Muchas veces, la noche
esconde amargos secretos
como algunas conciencias ciegas
bañadas de lodo y estiércol;
a la vez que también hay
amaneceres pútridos,
como la barriga gastroentérica
de ese niño tonto y rubio.
Y aún así, la tarde
quebrada, sucia y oscura
mece a los tristes hombres,
bajo la escuálida lumbre de la luna.
martes, 4 de mayo de 2010
Darío

Llevaba
la oscuridad de las ciénagas en la cara y
la aurora boreal colgada al cuello.
Fue el protagonista pasivo
de la última carrera,
y me estuvo explicando:
Cuando el silencio ataja al ruido,
da igual subir que bajar.
Cuando irracionales razonamientos
te llenan los bolsillos rotos,
entiendes, por fin
que hay cosas
imposibles de entender.
Y aún así,
cuando todo termine
tendrás que retornar al principio,
y entonces...
darle sentido
al infinito.
lunes, 26 de abril de 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
Infidelidad
Hoy quiero jugar en terrenosprohibidos, cercados y oscuros,
como aquel jardín del cuento.
Hoy, quiero equivocarme
y comerme todas las manzanas
(prohibidas y envenenadas).
Hoy, quiero dejarme engañar
y frotar la lámpara,
y pedir deseos... mil deseos.
Hoy, quiero vender mi alma
al diablo,
y encontrar la eternidad
en tu abrazo de fuego.
viernes, 19 de febrero de 2010
La despedida

Ya tengo la maleta preparada y
no quiero; me cuesta cargar su peso.
Cada atardecer, busco las estrellas
mientras tú, amor mío, velas mis sueños.
Cuando parta el tren, y me veas marchar,
sonríeme, sonríeme y canta, canta,
ensordece con tu voz a la orquesta;
¡mata y aplasta mi miedo a la muerte!.
... ... ... ...
Temblorosa me acerco a la frontera;
los músicos ya iniciaron el réquiem,
y cada vez se les oye más cerca.
Las notas vuelan suaves “ma non tropo”,
y tú, amor, caminando a mi lado
alumbras las tinieblas de la senda.
Gracias por todo; por todo, amor.
no quiero; me cuesta cargar su peso.
Cada atardecer, busco las estrellas
mientras tú, amor mío, velas mis sueños.
Cuando parta el tren, y me veas marchar,
sonríeme, sonríeme y canta, canta,
ensordece con tu voz a la orquesta;
¡mata y aplasta mi miedo a la muerte!.
... ... ... ...
Temblorosa me acerco a la frontera;
los músicos ya iniciaron el réquiem,
y cada vez se les oye más cerca.
Las notas vuelan suaves “ma non tropo”,
y tú, amor, caminando a mi lado
alumbras las tinieblas de la senda.
Gracias por todo; por todo, amor.
jueves, 18 de febrero de 2010
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